Cartas de amor desde la taberna







Querida: he vuelto a ir a cenar al Tinell. Con los ojos cerrados, mi coche francés de color azul ha hecho el camino. Después de las 4 carreteras en Tona, carretera de Seva y un poco más allá de la estación de Balenyà (nada de Els Hostalets), sigue nuestra taberna preferida. Hay lugares donde nada malo me podría pasar, lo decía la jovencita aquella de "Desayuno con diamantes" hablando de la joyería Tiffany de Nueva York, y uno de ellos es esta taberna, que como un oasis en medio de la famosa niebla de la comarca de Osona me da paz. Porque supongo que lo primero que me cautivó del Tinell fue la paz que se respira, la amabilidad frenética debajo de las gafas de pasta de Àngel, una especie de "maître" con camiseta y sonrisa permanente.

Una carta simple, rápida, donde destaca por encima de todo un pollo a l'ast picante, único en el mundo, y mis invitados y conocidos de alrededor del mundo han quedado encantados del picante, receta secreta de la casa… Sí, querida, todo sigue igual, las mesas y sillas anárquicas que hacen del diseño un no diseño; Xevi controlando la barra con esa calma del buen tabernero que escucha y analiza la clientela hasta quitarles la última gota; uno de las bodegas más impactantes que he visto nunca (¿cuántas botellas debe tener ahí dentro?), es el mejor escenario para enamorarme de nuevo de ti.

Recuerdo ese día que la tormenta hizo que se fuera la luz y cenamos con velas como si nada… ¿Cómo no puede ser diferente una taberna donde en las paredes cuelgan fotografías de mil actores, deportistas y amigos anónimos al lado de ese bonito poema de Mario Benedetti que siempre te recitaba después de la última copa de vino? Querida, todo sigue igual, y espero que no cambie, porque hay pocos lugares en el mundo donde todo es tan fácil .

¿Querrás volver a pedir pastel de chocolate mientras un trío cubano nos toca muy cerca aquel bolero tan bonito?

La taberna El Tinell está en Balenyà (Osona). Es un lugar entrañable donde puedes cenar al lado de Johan o Àlex mientras descansan de sus actividades deportivas y es ideal para enamorarse, yo ya lo he hecho dos veces (¡y los que quedan!).

Perdona, pero es que soy tan sentimental…

Miqui Puig i Bosch